
Hace unos días, dando una vuelta con mi amiga Ruth, pasamos por el mercadillo de Azuqueca y en uno de los puestos vi “romanescu”. No imagináis la alegría que me dio, aquí la verdad es que ver ciertas cosas es casi ciencia-ficción.

Tiene un aspecto precioso y llamativo.

Evidentemente compré una, no podía perder la oportunidad. Preparé una receta sencilla para poder disfrutarla sin matar el sabor. Si no la habéis probado nunca os animo a hacerlo, tiene un sabor muy suave, es más sutil que el brócoli y que la coliflor y tiene más propiedades nutritivas, entre ellas el ácido fólico.
Ingredientes (para 4 comensales):
- 1 romanescu.
- 4 patatas hermosas.
- 1 cucharada de mantequilla.
- 200 ml. de leche.
- 4 lonchas de bacon.
- Queso rallado.
- Aceite de oliva, sal.
Elaboración:
Lavamos y cortamos los troncos de la romanescu y la cocemos en agua con sal hasta que esté al dente. Escurrimos y reservamos en una fuente apta para horno.

Por otro lado cocemos las patatas con su piel hasta que estén tiernas, dejamos enfriar y pelamos para pasar por un pasapuré junto con la mantequilla, la leche y un poco de sal.
Precalentamos el horno a 180º C.
Ponemos el puré de patata encima de la romanescu.

Echamos queso rallado al gusto.

Cubrimos con el bacon troceado.

Metemos al horno lo justo para que funda el queso y se dore el bacon.

Ya tenemos listo el pastel de romanescu.

Delicioso, suave y nutritivo.

¡¡¡Ánimo!!!









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